En el transcurso del IV Curso Teórico Práctico de Intervencionismo para el Control del Dolor Crónico organizado por FEDELAT (Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor) el pasado mes de abril, el profesor doctor David Abejón González repasó en una entrevista realizada por la Fundación Cenit los aspectos básicos para conocer la estimulación eléctrica medular: en qué consiste, qué indicaciones tiene, ventajas y expectativas razonables de mejora de los pacientes…

Aunque podría emplearse en casi todos los tipos de dolor, la estimulación medular está especialmente indicada frente al dolor neuropático –los casos más habituales son los síndromes de espalda fallida  (postlaminectomías) y el dolor regional complejo (Sudeck)- o las distrofias simpático reflejas de origen vascular cuando el dolor no puede ser controlado por otros tratamientos o técnicas.

La electroestimulación también se puede emplear frente a otros tipos de dolor; cefaleas, dolor pélvico crónico o incluso, si llegamos a extremar su indicación, ante algún dolor abdominal que no puede ser aliviado por ningún otro tipo de medio.
No es realista pensar que con la estimulación eléctrica medular podemos erradicar el dolor del paciente completamente: el objetivo realista de esta técnica es conseguir una mejoría del 50% del dolor o una disminución de dos puntos en la escala analógica visual del dolor.