El coaching de salud y bienestar es una profesión ampliamente difundida en el mundo anglosajón (EEUU, Australia, países de Europa…), existen programas de formación en universidades tales como la Universidad de Medicina de Harvard.

La enfermedad es inherente al ser humano, el coaching de salud ofrece un acercamiento integral para alcanzar el máximo potencial en el objetivo de salud de cada persona, mediante el diálogo y la acción.

La OMS define Salud como:  “el estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”

La enfermedad, por tanto, comprende múltiples aspectos además del físico, tales como el emocional, el psicosocial y espiritual, la consecuencia es un sufrimiento intenso en el paciente. El tratamiento debe ser integral, tanto con métodos tradicionales como con terapias complementarias, como el coaching de salud, si queremos abordar al paciente de forma holística.

El objetivo de este programa es disminuir el sufrimiento en el paciente, a la vez que acompañar en la consecución de los objetivos en materia de salud, complementando el resultado de las intervenciones médicas, promoviendo la autogestión de su salud.

Nuestro objetivo es, mediante la metodología y herramientas de coaching, acompañar a los pacientes a encontrar el poder para realizar cambios positivos en su forma de vida, que contribuyan a su recuperación y a mejorar su salud y bienestar.

El coaching de salud capacita al paciente para pasar del rol pasivo al modelo de paciente activo, en el que asume la responsabilidad de su propio cambio y mejora, mediante la creación de programas personalizados.

Es un complemento a la medicina tradicional, no busca reemplazar al profesional médico ni a otros especialistas (psicoterapeutas, fisioterapeutas…), está englobado dentro de la medicina complementaria.

El coaching no es una herramienta nueva, su origen es la Mayéutica de Sócrates, el conocimiento está en el alumno y es el maestro el que por medio de la pregunta, ayuda a éste a encontrarlo. También tiene otras fuentes como la programación neurolingüística (Fritz Perls, Richard Bandler), el estudio de las creencias limitantes (Robert Dilts), la psicología humanista (Abraham Maslow), la logoterapia y búsqueda del sentido de la vida (Viktor Frankl), el análisis transaccional (Eric Berne)…

El coaching es el arte de acompañar a la persona en el desarrollo de su potencial y en la consecución de sus metas y objetivos. El coach no es un terapeuta, es una persona que facilita, por medio de la pregunta, que sea el paciente, el que realice un diagnóstico de la realidad de la que parte, elige una meta u objetivo a conseguir, y que conjuntamente diseñen un plan de acción para alcanzar ese objetivo.

Una de las mejores definiciones de la herramienta de coaching sería uno de los principios de Carl Rogers: “Todos los seres humanos tienen la capacidad latente o manifiesta para superar sus propios problemas, comprenderse y crecer como personas. Además, tienen la tendencia natural a hacerlo, siempre que se encuentren en un ambiente facilitador, motivador y positivo para llevarlo a cabo”

En la relación de coaching, se evita dar consejo para así generar responsabilidad en el paciente, por medio de la pregunta se induce a la introspección, el razonamiento, la investigación y el descubrimiento, el paciente empieza a tomar conciencia de su estado actual, siente las limitaciones que aparecen como consecuencia de su enfermedad, y es importante que se responsabilice con la nueva realidad y compromiso para el cambio. Una pregunta bien formulada (pregunta poderosa) nos ayuda a explorar nuestros recursos, a ser conscientes de nuestras habilidades y aprender nuevas, a cuestionar nuestras creencias. Se basa en que el ser humano es un ser global en el que convergen sentimientos, pensamientos, conductas y acciones. El paciente va a cambiar su realidad cambiando el modelo de vida habitual, en el momento que se sitúe, no ante un vacío, sino ante una nueva realidad de la que tiene las pautas para crear un futuro deseado.

 

Todo puede serle arrebatado a un hombre, menos la última de las libertades humanas: el elegir su actitud en una serie de circunstancias, de elegir su propio camino”

Viktor Frankl.